domingo, 30 de enero de 2011
Espejismo
Aun suelo... sentarme a observar las estrellas, aun cuando se que sin importar cuanto las mire nada cambiará aquí abajo, aunque me pregunto de vez en cuando si podría ser yo una estrella, con mi propio brillo y lugar en el cielo, para así poder desligarme de tanta cosa innecesaria de este mundo. Un sentimiento tan ajeno que normalmente me llena de melancolía podría transformarse en el dulce sueño de la brasa después de arder, y sé que si fuera una estrella podría reflejar la verdadera luz que ahora opaco bruscamente para así evitar los conflictos de un mundo que ya no parece mío. Cuantas de aquellas estrellas seguirán vivas allá arriba, esperando que alguien alabe su belleza cuando ya ha dejado de existir hace siglos, y es tan misteriosa la forma en que las vueltas de la vida te dejan así, mirando el cielo cuando los pies están en la tierra, sin poder hacer nada para volar junto a aquel sentimiento que te embarga durante casi todo un día, y no es sino ahora cuando veo que una estrella es más pura que una esperanza, más verdadera que una promesa e incluso más viva estando muerta, cuando todo lo que se puede ver acá abajo se vuelve un espejismo indicándole el camino al caminante perdido.
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